Todas las mañanas me despierta La energía del mar Llegando a la ribera
Trayendo entre sus bienes Los leños que en la noche Alimentarán el fuego,
La fogata, el poder Sugestivo de las danzas;
En el templo de mi corazón Pronuncio el amén Enseñanza de la abuela.
Los ejercicios para el cuerpo, Mente y alma colman día a día
El espacio vacio, la telaraña Traida desde la altiplanicie
El valle o la montaña altanera.
El ayurveda la vieja Y siempre nueva escuela
Doshas vata kapha y pitta Su equilibrio como fuente
De salud; la armonía Del hombre y el universo.
La atención e intención.
Si el mar abisma sus desdenes También, los que ayer traje
Pertenecen al averno infinito Allí, residen las desesperanzas.
Visita al manantial El verde se enmaraña,
Y gozoso seduce Las cristalinas aguas;
Ritual de limpieza, El espíritu inmortal
Inicia su Afluencia Y una energía nueva En él se fragua.
Eso es.
El ahora es mi nueva cofradía;
La implantación esférica espacial De intenciones y deseos
Que son mis fortalezas El cosmos lácteo incinerando
Por siempre las tristezas La reafirmación contante y sonante
Un peso, un dólar, La más sencilla moneda
Incrementadas con amor; Por siete, las bienaventuranzas.
En la copa dorada un nuevo vino La madre Aluna escancia;
La mesa está llena De una nueva esencia, aún, Vacía ella parezca.
Divinidad. El espíritu vive Soy mi maestro;
Mi único propósito Ganar la vida!
Regreso al hogar, más nunca, Al punto de partida.
Todo es merecido.
Y así en cada acción, En cada odisea que mi Dios Con vigor emprenda,
En la Quántica, pronunciaré Con inmenso amor;
Así sea!!!
Libardo (Odlezer)
Octubre 17 de 2007